Esta metáfora sugiere dos formas de vivir:
-La del buitre, asociada a la crítica constante, pesimismo y tendencia a nutrirse del error o desgracia ajena.Y la del colibrí, símbolo de alegría, belleza y búsqueda incansable de lo bueno, incluso en lo pequeño.
En el fondo, es una invitación a reflexionar sobre nuestra naturaleza interior: el buitre, carroñero y oscuro, representa lo destructivo y egoísta. El colibrí, ligero y lleno de vida, representa lo noble, lo esperanzador, lo que suma y florece.
Cada día elegimos:
¿Alimentamos el alma del buitre que se nutre del dolor ajeno, o la del colibrí que busca la luz, la armonía y la esperanza?
#ViernesDeReflexión
#LaDecanaDeTodosyTodas
